Aquel día, mientras atravesábamos las cárcavas y barrancos
de Las Bárdenas… dirigiendo nuestros pasos hacía aquel entrañable lugar… mi
hermano Eloy, nos contó la historia de ese castillo que se elevaba ante
nosotros… el Castillo de Peñaflor, también conocido por el Castillo de Doña
Blanca de Navarra (princesa de Viana)…
Según cuenta la leyenda, estuvo presa en la torre del
castillo a finales del S. XV, porque se negó a casarse con el príncipe de
Aragón, como así lo quería su padre…
Allí, en ese castillo, con un ambiente maravilloso y silencioso, dejé volar mis pensamientos y di rienda suelta a la imaginación… viajé en el tiempo y con la pluma que siempre me acompaña escribí esta carta que quizá un día llegó a su destino…
Querido nómada de las “Bárdenas”:
Siento que
mi vida será un gran ejemplo para otras mujeres que al igual que yo lucharán
contra su injusto destino… Es muy cruel que no podamos elegir nada… Pero mi
padre no lo entiende… a él también lo casaron con una desconocida… se ríe del
amor… no comprende que yo sueñe con esas cosas… debo estar muy loca… pero… tu
mensaje…
Mi corazón
late con fuerza, mientras me va dictando las palabras, que al fin, me atrevo a
escribir en este papel… después de varias noches sin dormir, sin poder parar de
pensar en esas letras escritas con tanta pasión, ternura, tan profundas,
sinceras y llenas de valor que recibí aquella tranquila tarde de febrero y que en
verdad, no acostumbro a oír entre las paredes de esta fortaleza…
Tantas veces
han sido acariciadas por mi mirada, tantas veces saboreadas en mi mente, que
las podría recitar de memoria… y al fin, mientras la Luna me espía por la
ventana a la vez que siento tu dulce presencia en mi alma… me atrevo a escribirte esta carta… mientras
sigo prisionera en la torre de este precioso y fuerte castillo, desde el que
contemplo día tras día, el amanecer, el atardecer… sin encontrar la paz en mi
interior.
Es tan sobrio
y a la vez tan especial este lugar… que me encantaría cabalgar y conocer cada
rincón de este hermoso desierto… en el que vivo sin vivir… y disfrutar de tu
amable compañía que siento sin sentir…
A veces
pienso que el castillo y yo, somos la misma persona… parece que esta fortaleza
sea la barrera que me protege de mi misma… por desobedecer mi deber… porque si
realmente me sintiera libre de culpa… no sería difícil traspasar estas murallas
que me retienen… y escapar de este lugar… pero mil dudas asaltan mi mente… y mi
corazón de pena lleno está.
En cambio, tus
cariñosas palabras me despertaron de este hechizo que me atrapa y envenena día
y noche… tu me hiciste despertar… y de pronto mi mente se lleno de luz… como si
hubiera salido de un mal sueño… Oh! que simples, certeras y sinceras palabras
me escribiste…
Gracias, en
verdad te digo, Salvador mio… tu más sincero amor ha derretido estas paredes…
ahora me siento libre… Sí, el próximo dia de Luna nueva, a media noche. Allí te
esperaré. No tardes.
Hasta pronto
querido mío.
Con amor y
libre,
Tu Flor Blanca del Desierto.
PD1: Muchas gracias por visitarme y comentarme, vosotros dais
vida a este blog… os merecéis un regalo, así que a partir de ahora entregaré un
premio al mejor comentarista (realizado por Fair Lady, gracias por permitirme
su uso, linda :))… lo publicaré al final de cada post, cuando haya publicado el
siguiente. ¡¡SUERTE!!
Comentarista
ganador del post anterior:
Gracias por vuestra agradable visita, me encantan vuestras
simpáticas, dulces y cariñosas palabras… han sido todos vuestros comentarios
preciosos… mil gracias por acompañarme…
El premio es… para mi amigo Salva. Gracias por tu siempre
amable visita y por compartir cada
excursión con nosotros! ^^
Siempre me animan a seguir compartiendo “on line” estos
“Raticos Inolvidables”… me quedan tantos por contar!!!!!!!
Aquí tenéis su comentario, espero que os guste:
“¡Fantástica
excursión!
Cada momento
fue especial, por Bécquer, por las personas que pudimos compartir ese ratico
inolvidable.
Por cierto,
misterioso final el del escrito... =)
Un beso!,
Salva.”