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sábado, 24 de marzo de 2018

Volvemos al desierto





Febrero es un buen mes para regresar al desierto… para perderse en ese perdido lugar… allí, dónde la vida es efímera pero feliz y aprovechada… allí donde el tiempo pasa muy rápido o muy lento… o hace mucho frío o mucho calor… casi parece que depende más del visitante que de la realidad…


A mí me encanta este desierto, y más aún, esta parte recóndita y escondida de la gente… dónde no hay ruido, sin problemas ni condiciones… tan sólo, tierra y tú… 

 


A veces, me parece que el desierto es como un espejo de su visitante… pocas personas se atreven a perderse en él… ¡no vayan a encontrarse consigo mismos! 




Es tan divertido correr, saltar por las Dunas y disfrutar de la compañía… y del paisaje… y pensar… y perderte… y encontrarte… y sentir la naturaleza…


Siempre nos sorprende la tarde… que nos va dejando sin luz, avisándonos de su retirada… es hora de despedirse del desierto, de sus cuevas, de la arena… y de volver allí donde es más fácil perderse y más difícil encontrarse…



Oh! Esperad… ¡Quiero volver al desierto!

Hasta prontito!!


 

sábado, 27 de septiembre de 2008

La Virgen del Yugo

La Virgen del Yugo

Un día de principios de verano en que la meteorología… no nos recomendaba viajar a esos maravillosos valles y cimas de nuestra tierra… Aún así decidimos salir de excursión y nos dijimos… ¿Dónde llueve poco o nada??...la respuesta fue en las Bardenas Reales… Pues ahí nos fuimos… y aún así nos mojamos… ¿Cómo nos habría ido por el Aneto…? Se lo dejamos a los aguerridos montañeros que hacen historia con sus hazañas, lo nuestro sólo es pasar un “Ratico Inolvidable”… primero visitamos la ermita, de la Virgen del Yugo, es muy bonita, esta muy bien cuidada, a su alrededor hay jardines con muchas flores preciosas… es un lugar maravilloso…
Hoy se ve bastante gente porque hacen la romería… nos invitan a quedarnos a la paella…





Es muy curiosa y original la fuente de la entrada…



Tras contemplar el entorno, seguimos caminando por una tranquila pista… nos aventuramos a subir por una inclinada pendiente hasta llegar a la parte superior de un montículo… sólo por las vistas… mereció la pena…



Me llamó la atención esta balsa… con lo áridas que son estas tierras… a los que aquí habitan, les ha sido necesaria una ahorrativa cultura del agua… es un desierto…
Una copla de esta tierra, dice:




“Ya ha llegado san Miguel
Pastores a la Bardena
A beber agua de balsa
Y a dormir a la serena”







Es muy bonito el Tamarite en esta época del año porque esta en flor...






Los inmensos campos de cereal, parecen océanos verdes… como dice la adivinanza: “El mar se marea, el mar no es, espina tiene y pescado no es, adivina que es”…



La tarde se nos echa encima… las vistas son muy adustas… los paisajes son duros, agrestes… las nubes nos persiguen y nos regalan una bonita panorámica…



En esta foto se ve un ganado caminado por esta tierra… ¿no lo veis?... hacen falta ojos de águila… ;) muchas veces en la vida no vemos las cosas que están ahí… afortunadamente siguen estando ahí…

En el cuaderno de excursiones, que desde muy joven, hace mi padre, leí las siguientes líneas que os voy a poner, a mi me parecen muy bonitas, así que he pensado compartirlas con vosotros…


“Las Bardenas, como todos los territorios, es más que una tierra o un clima, aunque estas sean características que la definen. Es una historia, es una forma de vida, es la base de una cultura y unas ocupaciones… Es un trozo de vida pegado a un mapa…
Fue tierra de frontera y de lucha entre árabes y navarros, entre navarros y aragoneses. Ha sido y es lugar donde pasan el invierno los rebaños del Pirineo, los roncaleses… Es sueño de agricultores que siempre han pretendido aprovecharla o regarla… Es campo de tiro para el Ejercito del Aire… Es paisaje para excursionistas, hábitat para especies y vida… Es un espacio donde nosotros podemos caminar y encontrarnos más… próximos de la naturaleza y de nuestra vida.
La ontina, el esparto, el romero, el tomillo… vegetación de saladas… tamarites y juncos en algunos barrancos, balsas y charcos temporales… Barro, grietas, yesos, arcillas, margas, areniscas, cristales de yesos, salitres… La erosión va minando los cerros y se desploman por falta de apoyo los bloques de areniscas formando caos grises en suelos amarillos o blancos sucios…”



Aquí os dejo otra vista de la ermita… de tarde…

No dejéis de visitar las Bardenas… podéis encontrar algo bonito o en su soledad y dureza… encontraros…

Otra copla de estas tierras:



“Adiós punta de Cornialto,
Adiós peña Palomera,
Adiós corral de Escudero,
Ya llegó la primavera”



Hasta muy pronto querid@s amig@s!!












viernes, 22 de febrero de 2008

Rascaladeras...

Rascaladeras...

Como os dije anteriormente, esta entrada se la dedico a la parte más emocionante y simpática de la excursión que hicimos en las Bardenas Reales, el 17 de febrero… Es otro “Ratico Inolvidable”, pero este lo recordaré con un poco más de miedo…
Muy cerca de Castildetierra, nos acercamos a ofrendar vasallaje a una rustica estatua al segador. Nos pareció un merecido homenaje a este sufrido trabajador que en tan duras condiciones, ¡en el mes de julio, por estas tierras debía pasar días enteros dedicado a esta labor ingrata de segar!...



Después comenzamos a subir por una empinada cuesta, el frío viento nos golpea en la cara, como si quisiera impedirnos continuar la excursión, pasamos una preciosa y tranquila laguna entre carrizos y cañoclas… ¡en mitad de las Bardenas! Es increíble… tras contemplarla unos breves instantes, seguimos subiendo y subiendo, comenzamos a ver montañas muy erosionadas… que al paso de los años se van deteriorando y destruyendo…


Aprovechando unas pendientes, subimos a una de estas montañas y nos inventamos un nuevo deporte, lo llamamos “rascaladeras” y consiste en bajar muy deprisa, corriendo entre la arena, por la resbalosa ladera del montículo… es muy divertido… A mi me cuesta lanzarme… pero mis hermanos se tiran como motos… Y me animan. Aquí os dejo unas fotos que seguro os hacen sonreír…

















Seguidamente en las estribaciones del Cabezo de las Cortinillas, nos apetece subirnos a un cerro testigo que está muy aéreo, en el vacío, así que llegamos en una corrida… nuestro padre nos alienta a subir hasta lo más alto, al tejado de la chimenea de brujas… a mi al principio me parece imposible…




con lo inestable que está la roca… pero al ver que mi hermano sube y no pasa nada… nos animamos a acompañarle!! Me recuerda a una de las escenas de “La Búsqueda 2”…(¿Recordáis cuando tienen que equilibrar aquella vieja plataforma de madera para ir saltando desde ella?) Mientras estamos encima del “sombrero” bromeamos y a todos nos parece que se mueve… y nos tenemos que mover y distribuir para evitar desequilibrarlo y caer rodando montaña abajo como si se tratase de una tabla de surf… pasamos un poco de tensión pero es muy emocionante y no paramos de reír a pesar del fuerte viento que nos amenaza con derribarnos en cualquier momento… Y mi padre haciendo fotos por si se queda sin hijos…


Otra vez en suelo firme, nos dirigimos al verdadero Cabezo de las Cortinillas, antes, en lo alto había un antiguo observatorio militar desde donde se puede divisar al norte y al este el inmenso polígono de tiro del ejercito de aviación… Su acceso es breve y muy peculiar, se asciende por 219 escalones de piedra… algunos se han destruido por la erosión del terreno…



Desde lo alto contemplamos ese áspero pero precioso paraje en el que estamos pasando estos buenos “raticos”…



El frío nos hace bajar y aun nos entretenemos unos minutos por algunas piedras varadas en el inmenso desierto… desde ellas aprovechamos para deciros, no adios… sino hasta muy pronto amigos


Hasta pronto queridos amigos!!