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martes, 25 de marzo de 2008

Torrellones

Torrellones

Otro día nublo y lluvioso de este marzo, nos acercamos a lo que debería ser un monumento de la naturaleza y que por la comarca cercana a Huesca le llaman “torrellones”. Tras calzarnos las botas comenzamos a buscar una supuesta senda, pero al contemplar el tremendo paraje que nos rodea, formado por gigantescos cerros testigo y rocas que se han desprendido de ellos, decidimos seguir por nuestra cuenta y “perdernos” por ese infinito “mar de rocas y torrellones”… que me resulta tan emocionante…



Aquí tenéis otro ejemplo de las curiosas formaciones del terreno…



Seguimos “navegando” y nos sorprendemos con una roca muy curiosa por las formas tan originales que le han provocado la erosión… es preciosa.


Este paraje es muy importante por sus formas geológicas, vienen de toda Europa a estudiar estos perdidos territorios llenos de belleza…


Tras seguir caminando, subiendo y bajando… disfrutando…


llegamos a un cerro testigo que esta un poco separado de la montaña… a punto de desprenderse… volado… tras comprobar que no se mueve por el momento, nos animamos a alcanzar su cúspide… y aquí nos tenéis encima de “la bola del helado”…


Seguimos caminando y trepando entre la inmensidad rocosa y llegamos a la base de un grandioso torrellón, mis hermanos, mi padre y yo no nos podemos resistir a subirlo…aunque no parece nada fácil… mi madre se queda a esperarnos… (¡Que bien hizo!).
(La hazaña que os cuento se refiere al torrellón que se aprecia en el fondo de la siguiente fotografía)…


Comenzamos su ascensión campo a través, sin una senda a seguir… pero lo peor esta por venir… En el último tramo nos encontramos con una estrecha garganta de difícil escalada… pero todos estamos dispuestos a subir, queremos llegar a la cima… así que me agarro a unas pequeñas hendiduras en la roca, y empiezo a subir… es difícil… mi padre me ayuda desde abajo… consigo por fin llegar al comienzo de la estrecha chimenea donde sopla un fuerte y frío viento… después sube mi hermana, mi hermano y mi padre que no tiene a nadie que le ayude… Con cuidado logramos superar la garganta y alcanzamos el punto más alto del torrellón…


no os podéis imaginar lo que sentí al llegar… después de pasar tanto miedo, me invadió una alegría y emoción únicas… recorde una cita de Og Mandino en el "Vendedor más Grande del Mundo" y dice así:


“¿Qué es el éxito sino un estado mental?”… “El fracaso es la incapacidad del hombre de alcanzar sus metas en la vida, cualquiera que sean”… “porque hay otra ley de la naturaleza que dice que sólo un habito puede dominar a otro”.


Arriba un frío viento nos azota y amenaza con tirarnos al vacío… pero no paramos de sonreír y abrazarnos… ha sido todo una aventura… el panorama es precioso… descubrimos restos de un castillo y una habitación subterránea… nos asomamos a los “balcones” y disfrutamos de la preciosa vista…


también hay un antiguo pozo y un aljibe… el viento es tremendo, así que decidimos volver… Dejamos el miedo en la cima y comenzamos a bajar por la estrechísima garganta, el viento nos entumece todo el cuerpo… mi padre va el primero, por lo que tiene que enfrentarse sólo al último y más peligroso paso…

























pero al final, todo sale bien y nos puede ayudar a bajar… una experiencia increíble. Continuamos bajando por la falda de la montaña y tras contárselo a nuestra sonriente madre (ya se lo figuraba), buscamos un tranquilo y pacifico sitio para comer…

Y ahora descansar un poco… que ya seguiremos…



Hasta muy pronto amigos!!

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Nocturna

Nocturna:

El domingo 11 de Noviembre, decidimos salir por la tarde, después de comer, al Castillo de Miranda, y así ver el atardecer, las estrellas y probar el “equipo de noche”…

Comenzamos a subir por la senda, llegamos al escarpe desde donde contemplamos el galacho, poco a poco se va oscureciendo el cielo…


Seguimos andando hasta el Castillo de Miranda, que cada vez esta más destruido… Es una verdadera lastima, con lo bonito que resultaría verlo en buen estado…
Allí merendamos, mientras se ocultan los últimos rayos de Sol, como empieza a refrescar, nos abrigamos y tras contemplar el atardecer, empezamos a descender por la estrecha senda, a penas se ven las piedras.






La senda pasa por el bosque, ya no se oyen las voces de la gente, sólo nos sentimos acompañados por los diversos sonidos de los animales nocturnos. La verdad es que paso un poco de miedo… Mi padre cita un trozo muy bonito del libro: “El Tren Expreso”, de Ramón de Campoamor. Que dice lo siguiente:

La Noche

IV
Caminar entre sombras es lo mismo
que dar vueltas por sendas mal seguras
en el fondo sin fondo de un abismo.
Juntando a la verdad mil conjeturas,
veía allá a lo lejos, desde el coche,
agitarse sin fin cosas oscuras,
y en torno, cien especies de negruras
tomadas de cien partes de la noche..
Calor de fragua a un lado, al otro frío.
¡Lamentos de la máquina espantosos,
que agregan el terror y el desvarío
a todos estos limbos misteriosos!...
¡Las rocas, que parecen esqueletos!...
¡Las nubes con extrañas abrasadas!...
¡Luces tristes! ¡Tinieblas alumbradas!...
¡El horror que hace grandes los objetos!...
¡Claridad espectral de la neblina!...
¡Juegos de llama y humo indescriptibles!...
¡Unos grupos de bruma blanquecina
esparcidos por dedos invisibles!
¡Masas informes!... ¡Límites inciertos!...
¡Montes que se hunden! ¡Árboles que crecen!...
¡Horizontes lejanos que parecen
vagas costas del reino de los muertos!
¡Sombra, humareda, confusión y nieblas!...
¡Acá lo turbio..., allá lo indiscernible...,
Y entre el humo del tren y las tinieblas,
aquí una cosa negra, allí otra horrible!






Era precioso caminar de noches por el bosque, las bellas y relucientes estrellas nos ayudaban a orientarnos en la oscuridad de la noche… los árboles estaban desnudos de hojas, y daba la sensación de que las estrellas estaban colgando de ellos, era impresionante…


Siempre que venimos a este lugar, visitamos “el Árbol de los Cinco”, como lo bautizamos…
Esta en mitad del bosque, y como es completamente de noche, esta complicado encontrarlo… Por eso tenemos que hacer una línea de luz con los frontales, unos cuantos nos quedamos en un lugar fijo y otros dos van delante, por donde puede estar el árbol, bueno, al final lo encontramos y nos hacemos una foto… Notamos que a nuestro paso se mueven muchos animales… no se deja de oír el canto de los pajarillos…
Me sorprende y maravilla la infinidad de puntitos brillantes que relucen con diferente intensidad, forman un espectáculo digno de ver, que sólo se logra apreciar en una zona sin urbanizar y sin luces que te deslumbren. Es una pena no poder disfrutar todas las noches de este formidable paisaje, que es el cielo plagado de estrellas formando constelaciones…






Ya que me gustan tanto las estrellas, os voy a citar trocitos de diferentes autores que les han dedicado poemas muy bonitos.



El “HIMNO A LAS ESTRELLAS” de Francisco de Quevedo, dice así:

“Ejército de oro,
que por campañas de zafir marchando,
guardaís el trono del eterno coro
con diversas escuadras militando;
Argos divino de cristal y fuego,
Por cuyos ojos vela el mundo ciego…”



“PROMESA A LAS ESTRELLAS” de Gabriela Mistral:

“Ojitos, salpicaduras
de lágrimas o rocío,
cuando temblais allá arriba,
¿es de frío?”


Poesía de Amado Nervo:

“La noche es una rosa,
mística rosa negra
salpicada de pólenes de plata:
las estrellas”.

“LOS INTERESES CREADOS” de J. Benavente:

“La noche ha prendido sus claros diamantes
en el terciopelo de un cielo estival”.





La próxima semana ¡¡iremos a recoger olivas!!, os estaré esperando :)