viernes, 18 de septiembre de 2009

Alma de libertad, trono del viento...

Alma de libertad, trono del viento…

Tenemos muchas ganas de visitar Numancia, así que primero nos dirigimos al museo que le han dedicado a esta gran hazaña y a sus honorables habitantes… esta muy bien ambientado y documentado…





después vamos a las ruinas… de una ciudad celtíbera, habitada, tiempo atrás, por personas libres, guerreros y sus familias… hasta que sus contrincantes, los romanos, se propusieron eliminar su libertad de estas tierras sorianas…




tras veinte años de continuos enfrentamientos que iban debilitando a los hombres… los sitiaron, con Publio Cornelio Escipión al mando, para ello construyeron siete campamentos alrededor de Numancia, para controlar cualquier posible huida y los accesos al agua… ese bien tan preciado…



Las leyendas cuentan que tras aguantar trece meses retenidos en su propia ciudad, los numantinos, sin más solución que rendirse… decidieron quitarse la vida y morir libres antes que someterse al enemigo… e incendiaron toda la ciudad…





Los escasos vestigios que han desenterrado los arqueólogos, demuestran que era una gran fortaleza… Han reconstruido dos casas para que nos hagamos una idea de cómo vivían…
Es muy curioso el molino para moler el grano…




También tenían granero, hogar, dormitorios…





Alimentos, armas…




es una lástima que quede tanto por excavar y descubrir todavía… pero parece que en estos días, nuestra Historia no tiene importancia… el pasado y sus héroes se pierden en el olvido… los corazones dejan de latir… pero el tiempo sigue avanzando…




Después nos acercamos a uno de los siete campamentos romanos…





Esta muy bien protegido… y gracias a estas “recreaciones”, entendemos mucho mejor la situación en la que se encontraban los numantinos.
¡Que valientes demostraron ser!…





El día se torna frío y las nubes nos persiguen… volvemos al presente… pero nunca olvidaremos la angustia que debieron padecer los numantinos… y su gran valor, la libertad...
En su honor os copio un párrafo de la preciosa poesía de Gerardo Diego “Revelación”, que da título a este post.



"Era en Numancia, al tiempo que declina
La tarde del agosto augusto y lento,
Numancia del silencio y de la ruina,
Alma de libertad, trono del viento."



¡¡Y seguimos todos luchando por la libertad!!… ¡¡Hasta pronto!!





PD1: Muchas gracias por visitarme y comentarme, vosotros dais vida a este blog… os merecéis un regalo, así que a partir de ahora entregaré un premio al mejor comentarista (realizado por Fair Lady, gracias por permitirme su uso, linda :))… lo publicaré al final de cada post, cuando haya publicado el siguiente. ¡¡SUERTE!!





Comentarista ganador del post anterior:


Gracias por vuestra agradable visita, me encantan vuestras simpáticas, dulces y cariñosas palabras…
Esta vez el premio es para mi querida hermana, Irene (Ámbar)… ¡¡gracias por tu simpático comentario!!
Aquí teneís su comentario, espero que os guste:


“¡Hola Eva!
Que bonito fue Burgos... la catedral es una obra maestra, todo son decoraciones y dibujos...
((Y espero que también tengan un buen servicio de limpieza, porque yo creo que todos los turistas dejamos como recuerdo nuestras babas, al tener la boca abierta tanto rato, a causa de la impresión, el asombro, y algún que otro turista Belga...jajaja))
¡¡Millones de besos!! Con mucho cariño, tu hermanita que te quiere:
Ámbar”


8 comentarios:

zarpa dijo...

dulce numancia, tierra de heroes, cuanto dolor te cargas con los años, pero apesar del tiempo seguiras con tu ideal de libertad, arrasada coomo una roca por las olas, desgastandote con el tiempo, pero siempre y para siempre en libertad.

Ryoga dijo...

que ciudad tan importante es numancia.aunque hoy sólo queden unas cuentas ruinas de aquello es muy interesante poder visitarlas y además como también han hecho esas recraciones estan perfectas para poder ver como era aquello es su época.

dentro de un tiempo habra que volver porque si todavia continuan excavando seguro que dentro de un tiempo encuentran algo interesante.
otra vez me ha vuelto a gustar mucho tu post,este es el mejor blog del mundo.
besos!

Javier M. dijo...

Querida Eva:
Alma de Libertad, Trono del Viento…
¡Que bien sabes copiar a los poetas!
¡Qué bien lo pasamos en aquella fría mañana de cierzo escuchando a los guías sobre nuestra Historia!
¡Que emocionante recordar tantos esfuerzos y sacrificios de tantos hombres por la libertad!
Mi enhorabuena por tus aciertos…
Y me uno en tu brindis por la LIBERTAD
Javier Morera

Ámbar dijo...

¡¡¡Hola Eva!!!

Que bonito fue Numancia, que buen rato pasamos descubriendo cosas sobre nuestros antepasados... alli arriba en la colina, el viento despejaba nuestras mentes, y solo nos permitia ver a esos numantinos luchando por sus vidas, por la de sus familias...
Espero volver algun día, y espero volver contigo, si no no seria lo mismo...

Millones de besazos!
Ámbar

Ralph dijo...

Gracias por enseñarnos a través de tus fotos y relatos otro de los paisajes que has conocido en tus excursiones, espero que sigas con el mismo ánimo y nos sigas mostrando lugares como este, saludos.

olga dijo...

Querida Eva:
Estoy contigo en ensalzar a los Numantinos a hacer un canto para que llegue por los sentidos a todos los internautas que se acerquen a tu blog.Verdaderamente
fué muy honorable su comportamien-
to por lograr la libertad.Todos
tendriamos que tomar ejemplo.Me encanta tu post.Hasta la próxima.
Con cariño. Olga.

Pharpe dijo...

Bueno soy nuevo por estos lares, pero me ha gustado un montón el viajecillo que te has pegado por tierras numantinas, la verdad que me han entrado ganas de ir algún día. Besos

Herodoto dijo...

Hacía tiempo que no podía entrar en tu blog porque miordenador estaba un poco loco, pero ahora que de nuevo me lo permite, voy a contarte una historia de las mías...

"Corría el año 153 a. C. y Roma dominaba la mitad oriental de la Península Ibérica, a la que había dado el nombre de Hispania Citerior. Los pueblos celtíberos del Oeste aun le hacían frente y la autoridad del cónsul romano decidió prohibir a las ciudades conquistadas ampliar o construir nuevas murallas.

Ségeda (situada entre las actuales poblaciones de Mara y Belmonte de Gracián) era una de éstas, poblada por la tribu de los Bellos, pero los segedenses desobedecieron a Roma y ampliaron sus murallas, por lo que las legiones republicanas amenazaron con sitiarla.

Los segedenses, asustados, abandonaron su ciudad y pidieron refugio en Numamncia, de la tribu de los Arévacos, que los acogió de buen grado. Roma no iba a consentir tal desacato a su autoridad y sitió Numancia. Los numantinos, al mando de Caro de Segeda, consiguieron derrotar a un ejército de 30.000 hombres mandados por el cónsul Quinto Fulvio Nobilior, pero hubieron de lamentar que su jefe Caro muriera en la batalla...

De esta manera comenzaba el "Bellum Numantinum", la Guerra de Numancia, que habría de durar más de 20 años, durante los cuales el nombre de "Numancia" se convirtió en una espina clavada en el costado de Roma. Tanto es así que los sucesivos cónsules construyeron cinco campamentos semipermanentes en su alrededor y se dedicaron a llevar una vida relajada y tranquila, como los romanos de Astérix en la ficción de los tebeos.

Pero en el año 133 a.C. fue nombrado cónsul de Roma Publio Cornelio Escipión Emiliano, quien juró que bajo su mandato Numancia caería en manos de Roma...

Lo primero que hizo fue expulsar a todos los mercaderes, prostitutas, ladrones, vagabundos y maleantes que pululaban aquí y allá en los campamentos romanos. Luego, impuso a sus soldados una disciplina de hierro y ordenó que nada ni nadie pudiese romper el cerco de Numancia bajo ningún concepto, levantando un cerco de 9 km apoyado por torres, fosos, empalizadas, etc. para impedir a los numantinos recibir víveres ni salir a buscarlos...

La estrategia militar de Escipìón Emiliano no tardó en lograr su efecto. Después de 20 años de asedio infructuoso, en tan solo 13 meses la resistencia de Numancia llegó a su fin... Hambrientos, enfermos, enloquecidos, los habitantes de la ciudad arévaca optaron por incendiarla y suicidarse antes de rendirse. Sólo unos pocos sobrevivieron, acabando sus días como esclavos de Roma...

Una muestra de libertad y coraje que ha servido de ejemplo en la historia hasta nuestros días...

Esa es la historia de los restos carbonizados que habéis podido contemplar en el cerro de Garay...

Y en verdad os envidio por ello.


Enrique